En un rincón de La Rioja se esconde un tesoro que está a punto de ser descubierto. Casi tres siglos le observan pero va a ser ahora, después de su rehabilitación y equipamiento (iluminación, sonido…), cuando el gran público podrá asombrarse y frotarse los ojos ante esta joya: el teatro barroco de Canales de la Sierra. Un escenario de cuento que vuelve a abrir sus puertas. Un lugar histórico, un lugar mágico.

El corral de comedias de Canales de la Sierra se ubica en el interior de un edificio emblemático de la villa del Alto Najerilla, la torre del Papamoscas. Esta máscara (casi teatral) saluda al visitante abriendo la boca con cada campanada del reloj que corona la torre. Un guiño para que el público se acerque a descubrir este tesoro de piedra y madera en el que antiguamente se celebraban funciones teatrales asiduamente, cuando la población frisaba los mil habitantes. Durante los años cincuenta y sesenta, la villa contó con una compañía estable de teatro que además ofrecía su arte por los pueblos vecinos de La Rioja y Burgos. Tras su reconversión en cine y su posterior abandono debido a la emigración y la falta de recursos, el lugar se convirtió en almacén municipal. Tal agravio puso en pie a un grupo de vecinos que en los años noventa montaron varias representaciones para recaudar fondos y hacer un llamamiento a las autoridades para su recuperación. La llamada surtió efecto y el Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Canales acometieron una puntillosa restauración que a partir de ahora se podrá contemplar gracias al empeño, de nuevo, de los propios canaliegos.